Hubiera yo desmayado, si no creyese que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
Salmo 27:13

martes, 15 de noviembre de 2011


La Lluvia

Nunca he comprendido
por qué se huye de la lluvia...

Creo que hoy lo tengo todo:

Una jarra de café sobre la mesa,

la tibieza de tu piel aquí en mi lecho,

un libro con los cuatro evangelios,

dos hijos jugando con el tiempo,

un cristal que me deja ver la lluvia

 y un cielo que me ha dado todo esto.



La poesía ha venido a ser una terapia, una anestesia, una paño de lágrimas... una necesidad en la tribulación.


Muerto de Pena

Soy un árbol cansado
voraz de cielo y de tierra,
que ha muerto muchas veces
tanto de sed, como de pena.

Tan sólo por una noche
dejadme ver las estrellas
recostado sobre mis ramas
y muerto, muerto de pena.

En mi sabia guardo un tesoro
hecho de nidos, soles y niebla
también guardo aquel sollozo
de un amor muerto de pena.

No le contéis a los niños
que mi letra es lastimera
y así sus párvulas risas
apaguen toda mi pena.

Un día cuando me seque
quemadme en una hoguera,
mis humos toquen el cielo
y muera la triste pena.